El
aire al ser un fluido de pequeño peso específico, implica fabricar
máquinas grandes y en consecuencia caras. Su altura puede igualar a
la de un edificio de diez o más plantas, en tanto que la envergadura
total de sus aspas alcanza la veintena de metros, lo cual encarece su
producción.
Desde
el punto de vista estético, la energía eólica produce un impacto
visual inevitable, ya que por sus características precisa unos
emplazamientos que normalmente resultan ser los que más evidencian
la presencia de las máquinas (cerros, colinas, litoral). En este
sentido, la implantación de la energía eólica a gran escala, puede
producir una alteración clara sobre el paisaje, que deberá ser
evaluada en función de la situación previa existente en cada
localización.
Un
impacto negativo es el ruido producido por el giro del rotor, pero su
efecto no es mas acusado que el generado por una instalación de tipo
industrial de similar entidad, y siempre que estemos muy próximos a
los molinos.
También
ha de tenerse especial cuidado a la hora de seleccionar un parque si
en las inmediaciones habitan aves, por el riesgo mortandad al
impactar con las palas, aunque existen soluciones al respecto como
pintar en colores llamativos las palas, situar los molinos
adecuadamente dejando "pasillos" a las aves, e, incluso en
casos extremos hacer un seguimiento de las aves por radar llegando a
parar las turbinas para evitar las colisiones.
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